LOS ALTAVOCES

El altavoz de un ordenador es un periférico capaz de convertir señales eléctricas provenientes del PC (ya sea de la placa base o de la tarjeta de sonido) en señales acústicas que nuestro oído es capaz de captar. Es conveniente disponer de unos buenos altavoces si utilizamos el PC para escuchar música o ver películas y también en caso de que nos guste jugar a algún shooter, ya que un buen equipo de sonido junto a unos buenos altavoces nos puede permitir escuchar por qué dirección se acerca el enemigo.

 

A continuación encontrarás todo lo que debes saber en relación a este periférico: sensibilidad, SPL, impedancia, damping factor, potencia, RMS, respuesta plana en frecuencia, espectro audible, agudos, medios, graves, woofer, midrange, tweeter, altavoz dinámico, electrostático, piezoeléctrico, altavoz activo, pasivo...

Altavoces para PC marca BOSE, modelo Companion 2 Series III

SENSIBILIDAD DE LOS ALTAVOCES

 

La sensibilidad, eficiencia o rendimiento de un altavoz es el nivel de presión sonora (SPL, Sound Pressure Level), medido en dB, que éste genera a 1 metro de distancia cuando se le aplica una señal de 2,83 V de amplitud y una frecuencia de 1 kHz. En ocasiones se define como “1 vatio a 1 metro”, pero esto sólo funciona cuando la impedancia del altavoz es de 8 Ω, según la fórmula que relaciona la potencia y la tensión:

 

P = V² / R = 2,83² / 8 = 1 W.

 

Si la impedancia del altavoz fuera por ejemplo de 4 Ω habría que variar la tensión de entrada para lograr "1 vatio a un metro", por lo que las sensibilidades resultantes no serían comparables. Por otro lado, la definición “1 vatio a 1 metro” no deja claro que la frecuencia de entrada al altavoz tiene que ser fija e igual a 1 kHz, lo cual es importante ya que el nivel de presión sonora generado por un altavoz varía con la frecuencia de la señal de entrada, según se ve en la siguiente gráfica de ejemplo:

Gráfica del nivel de presión sonora en dB (SPL, Sound Pressure Level) en función de la frecuencia

 

Como ya se dijo anteriormente, la unidad de medida de esta presión sonora son los decibelios (dB). Es importante tener en cuenta que la relación entre los decibelios obtenidos y los vatios aplicados no es lineal, sino logarítmica: si duplicamos la potencia eléctrica aplicada al altavoz, la potencia sonora aumenta tan sólo 3 dB. Por ejemplo, si aplicando 50 vatios obtenemos 100 dB de salida, aplicando 100 vatios obtendríamos 103 dB. Si aplicásemos 200 vatios, obtendríamos 106 dB

 

Desde otro punto de vista, la sensibilidad es una medida del rendimiento de la transducción electroacústica que se produce en el interior del altavoz, el cual acostumbra a ser muy pobre (inferior al 10% en la mayoría de casos). Esto es debido a que la mayor parte de la potencia eléctrica aplicada al altavoz se disipa en forma de calor. Por otra parte, no debemos perder de vista que la sensibilidad que nos da el fabricante es para 1 kHz, sin decirnos nada de lo que pasa en el resto de frecuencias.

 

Consejo: La sensibilidad no es el parámetro más importante del altavoz y en ningún caso nos da una idea de la calidad de su sonido. Si comparamos altavoces de una gama similar, probablemente el que tenga una sensibilidad más alta sea el que tenga una respuesta en frecuencia más irregular (más adelante veremos este concepto). Eso sí, para una misma señal de entrada será el que ofrezca una potencia sonora mayor, al menos en el entorno de 1 kHz.

Altavoces para PC marca Creative, modelo Inspire T10, potencia 10 vatios

IMPEDANCIA DE LOS ALTAVOCES

La impedancia mide la oposición que presenta el altavoz al paso de corriente alterna a través de sus componentes eléctricos y se mide en ohmios (Ω). Cuanto más alta sea la impedancia más potencia necesitarán los altavoces para funcionar correctamente. Smartphones, tablets y ordenadores funcionarán bien con altavoces de baja impedancia, ya que no están diseñados para proporcionar potencias de salida demasiado altas. Si quieres una explicación más científica, consulta la ley de Ohm (Voltaje = Intensidad x Resistencia) y la relación entre la potencia y la intensidad (Potencia = Voltaje x Intensidad).

Visto de otra forma: supongamos que aplicamos la misma señal de entrada a dos altavoces con impedancias distintas: el primero de 4 Ω y el segundo con 8 Ω. Podemos asegurar que la corriente que circulará a través del primer altavoz es mayor que la que circulará a través del segundo (menor impedancia implica menor oposición al paso de corriente). La consecuencia directa de este hecho es que cuanto menor sea la impedancia del altavoz menos consumirá. También se puede afirmar que para la misma potencia de entrada, el altavoz con menos impedancia generará más potencia sonora.

 

Pero esto no es tan sencillo: la impedancia depende de la frecuencia, por lo que no será un valor constante ya que la señal eléctrica de audio que llega al altavoz es una mezcla de muchas frecuencias. Debido a esto, en las especificaciones de los altavoces encontraremos una curva que nos relaciona la impedancia que presenta para cada frecuencia. Los fabricantes acostumbran a ofrecer una impedancia nominal, dando el valor típico para un altavoz de PC (4 u 8 Ω) más próximo al mínimo de la curva de impedancia.

 

Por ejemplo, en la gráfica que se ve a continuación el fabricante da como impedancia nominal 8 Ω, ya que los valores se mantienen por encima de este valor en prácticamente todo el margen frecuencial.

Gráfica de la impedancia de un altavoz en función de la frecuencia e impedancia nominal

Hasta ahora sólo hemos hablado de la impedancia de los altavoces y ya sabemos que el valor óptimo depende mucho de la potencia del reproductor. Pues bien, este valor óptimo también depende de la impedancia interna del reproductor.

 

La relación entre la impedancia del altavoz y la impedancia del reproductor se conoce como Damping Factor (DF) o factor de amortiguamiento. Es decir, si la impedancia del altavoz son 32 Ω y la impedancia del reproductor son 8 Ω, tenemos un DF = 32/8 = 4. Cuanto mayor es el DF menos vibraciones residuales generarán los altavoces y más limpio será el sonido, por eso este parámetro es más crítico para los altavoces de graves por las vibraciones tan intensas que producen. Estos mismos conceptos se pueden aplicar cuando se trata de unos auriculares.

Consejo: Se recomienda que el conjunto altavoz / reproductor tenga al menos un DF entre 2.5 y 8 (ideal 8) y en ningún caso inferior a 1, ya que se generaría una distorsión notable y se podría dañar el reproductor. Es por este motivo que la impedancia nominal que ofrece el fabricante para sus altavoces siempre es la mínima de toda la banda o un valor típico muy próximo a este mínimo.

POTENCIA DE LOS ALTAVOCES

La potencia se mide en vatios (W) y nos da una idea de la máxima energía eléctrica que podemos inyectar al altavoz sin que éste se deteriore. Existen muchas potencias diferentes (potencia musical, potencia de pico, etc.) pero sólo tendremos en cuenta una: la potencia RMS.

 

RMS (Root Mean Square): como su nombre en inglés indica, se trata de una potencia media. Es la potencia media de entrada que un altavoz puede soportar de forma prolongada en el tiempo antes de que empiece a deteriorarse y a distorsionar de forma clara. Si aplicamos al altavoz una potencia de entrada superior al valor RMS durante el tiempo suficiente, podemos dañarlo, ya que la temperatura del hilo de cobre de la bobina empezará a aumentar, pudiendo llegar a fundir la funda del cable y dejar el altavoz inservible.

 

Consejo: cuando vayas a adquirir un altavoz y quieras hacer comparaciones de sus potencias, busca siempre el valor RMS entre las especificaciones, el resto de potencias pueden confundirnos y llevarnos a elegir el altavoz equivocado.

Altavoces para PC marca Genius, modelo SP-T1200

RESPUESTA EN FRECUENCIA DE LOS ALTAVOCES

El oído humano es capaz de percibir sonidos cuya frecuencia se encuentre entre 20 y 20000 Hz. Por debajo de 20 Hz están los infrasonidos y por encima de 20000 Hz se encuentran los ultrasonidos, utilizados en medicina para fisioterapia, detección de objetos, medida de caudales, distancias, etc. El margen de frecuencias audibles se divide en tres zonas o bandas de forma aproximada:

 

Graves: de 20 a 400 Hz

Medios: de 400 a 1600 Hz

Agudos: de 1600 a 20000 Hz

 

En la zona de graves podemos encontrar instrumentos como el bajo y el trombón, en la zona de medios la mayoría de voces y en la zona de agudos la flauta y el violín, por ejemplo. Cualquier pieza musical contiene frecuencias en casi toda la banda, aunque dependiendo del estilo la distribución variará.

 

Un equipo de reproducción de audio ideal y perfecto (no existe) nos permitiría escuchar cualquier pieza musical exactamente como está grabada, sin alterar su contenido frecuencial. Este comportamiento ideal se conoce como “respuesta plana en frecuencia”.

 

Los altavoces son el elemento del equipo de reproducción de audio que tiene una respuesta en frecuencia menos plana, es decir, es un equipo que trata de forma muy diferente unas frecuencias y otras. Este es el motivo principal por el que una misma canción puede sonar tan diferente en dos altavoces de distinto fabricante.

 

Un altavoz con una respuesta en frecuencia muy poco plana puede enfatizar o atenuar los agudos, medios y/o graves, dando como resultado un sonido distorsionado y poco agradable para los oídos. Los fabricantes suelen indicar en sus especificaciones técnicas la máxima variación entre frecuencias de salida, es decir, la diferencia entre la más enfatizada y la más atenuada. Es habitual elegir como nivel de referencia 1 kHz, para la que se asigna un valor de salida de 0 dB y luego analizar el resto de frecuencias, viendo la diferencia respecto a 1 kHz. Veamos por ejemplo la respuesta en frecuencia siguiente:

Respuesta en frecuencia de un altavoz, situando en 1 kHz la frecuencia de referencia (0 dB)

Vemos que para la frecuencia de 1 kHz el valor es de 0 dB. El resto de valores son variaciones respecto a esta frecuencia. Podemos decir de este altavoz que su comportamiento es aceptable aproximadamente entre 150 Hz y 16 kHz, ya que las variaciones entre las frecuencias más enfatizadas y más atenuadas están entre ±6 dB, valores que garantizan que el sonido tendrá buena calidad. Por debajo de 60 Hz el rendimiento cae en picado, lo cual es normal ya que las frecuencias bajas son las más difíciles de reproducir para un único altavoz.

Para aplanar la respuesta en frecuencia y lograr un sonido más fiel se puede aumentar el número de altavoces, encargándose cada uno de ellos de una banda de frecuencias distinta. Estos altavoces, optimizados para reproducir un único margen de frecuencias, son muy diferentes entre ellos y se suelen instalar juntos en una misma caja, según veremos a continuación.

 

Una caja estándar contiene los tres altavoces siguientes:

Altavoz de graves (woofer): Es el altavoz optimizado para reproducir las frecuencias más bajas, aproximadamente por debajo de 500 Hz. Es el más grande, superando las 6” de diámetro, tamaño necesario para poder reproducir los sonidos más graves, ya que se requiere mover mucho aire para generar las frecuencias más bajas. Son altavoces de tipo dinámico (más adelante se explican los tipos de altavoces más frecuentes). Este altavoz puede estar apoyado por otro que cubre específicamente el rango más bajo de frecuencias, entre 20 y 80 Hz, el cual se conoce como subwoofer.

 
Altavoz de graves, ideal para reproducir las frecuencias bajas

Altavoz de graves

Altavoz de medios (midrange): Es el altavoz optimizado para reproducir las frecuencias intermedias, aproximadamente de los 500 Hz a los 2000 Hz. Es de inferior tamaño al de graves y también suelen ser de tipo dinámico, aunque pueden encontrarse también del tipo electrostático de forma menos frecuente debido a su elevado precio.

Altavoz de medios, ideal para reproducir las frecuencias medias

Altavoz de medios

 

Altavoz de agudos (tweeter): Es el altavoz optimizado para reproducir frecuencias por encima de 2000 Hz. Son los más pequeños ya que se requiere que puedan moverse muy rápido para llegar a reproducir las frecuencias más altas. Suelen ser del tipo dinámico con membrana de cúpula.

Altavoz de agudos, ideal para reproducir las frecuencias más altas

Altavoz de agudos

Lógicamente, entre la señal de audio y los altavoces se debe intercalar un filtro que separe los márgenes frecuenciales deseados y los envíe al altavoz correspondiente. La calidad de este filtrado previo es de vital importancia para lograr un buen sonido final y se suele incluir en la propia caja que contiene los tres altavoces comentados. Este filtro se conoce como "filtro HIFI".

 

Consejo: Si estás pensando en renovar los altavoces de tu PC, piensa antes en la suma que estás dispuesto a desembolsar. Si tienes pensado gastar lo mínimo, la respuesta en frecuencia del altavoz será poco plana o desconocida (es posible que el fabricante no la ofrezca en las especificaciones). Si en cambio tienes pensado hacer una inversión importante, busca unos cuya respuesta en frecuencia oscile entre ±6 dB. De esta forma te garantizas una buena calidad de sonido.

TIPOS DE ALTAVOCES MÁS COMUNES

Altavoz dinámico

La señal eléctrica de audio se inyecta a una bobina móvil, la cual genera un campo magnético que cambia de sentido en función de dicha señal. Muy cerca de esta bobina se encuentra un imán, el cual genera campos magnéticos permanentes. Los campos magnéticos variables de la bobina y los permanentes del imán generan fuerzas de atracción y repulsión que moverán la bobina y en consecuencia la membrana a la que está unida, generando las vibraciones (ondas sonoras) que llegan a nuestros oídos.

Elementos que componen un altavoz de bobina o altavoz dinámico.png

Altavoz dinámico

Altavoz electrostático

Estos altavoces se asemejan a un gran condensador. Disponen de dos grandes placas fijas a las que se aplica la entrada de audio, previo paso por un transformador. Entre las dos placas existe una fina lámina de polyester impregnada de material conductivo, la cual actúa como membrana móvil. La variación de la señal de audio origina campos eléctricos variables que van de una placa fija a la otra, lo que hace vibrar la membrana móvil que hay entre ambas, generando en consecuencia ondas sonoras. Su coste es muy superior al de los altavoces dinámicos.

Elementos que componen un altavoz electrostático

Altavoz electrostático

Altavoz piezoeléctrico

El elemento móvil que provoca el sonido en estos altavoces es un cristal piezoeléctrico (cerámica, por ejemplo), material que tiene la propiedad de deformarse mínimamente cuando se aplica una tensión eléctrica entre sus caras. Esta deformación les permite vibrar al variar la tensión aplicada, lo que les permite generar ondas sonoras. El rendimiento es muy bajo debido a que las deformaciones son microscópicas y sólo sirven para generar frecuencias altas.

 

Altavoz activo y pasivo

altavoz activo es aquel que utiliza un filtro alimentado por la corriente eléctrica para dividir la señal de audio entrante y hacerla llegar hasta el altavoz adecuado para su reproducción según el margen frecuencial. El pasivo también utiliza un filtro, pero no está alimentado por la corriente eléctrica, por lo que la señal a su salida pierde amplitud.

Altavoces para PC marca Logitech, modelo Z323, 30 vatios

 

Si no te ha quedado claro alguno de los conceptos, dudas entre dos altavoces o sencillamente no sabes por donde empezar, contacta conmigo a través del chat o mediante Facebook y te ayudaré sin compromiso.